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7.10.11

EL PERGAMINO - USO EN DOCUMENTOS GRÁFICOS Y FABRICACIÓN

El pergamino es el resultado de un proceso de semicurtición de una piel animal en el que la combinación de la deshidratación y la tensión provoca un reordenamiento de las fibras, transformando su estructura amorfa en una estructura laminar. Este es el verdadero motivo que hace diferente el pergamino del cuero, en el que la estructura amorfa original es preservada durante la curtición y secado.

Se sabe de la utilización de este material en la IV Dinastía (2613-2498 aC, sg. Clayton). Según Heródoto y Ctesias su uso era habitual en Persia. En Jordania fueron descubiertos unos manuscritos datados entre los siglos IX y VII aC. Como podemos ver, la atribución de su invención al Rey Eumenes II de Pérgamo en el s.II aC responde en realidad a un momento histórico en el que su producción se amplió y perfeccionó notablemente, ya que Ptolomeo V Epífanes (204 - 181 aC) había prohibido exportar papiros egipcios para frenar la creciente importancia que estaba adquiriendo la Biblioteca de Pérgamo.

En el mundo griego se le conocía como diphthéra y entre los romanos como membrana. La denominación altomedieval de membrana pergamena o pergamenum tuvo más éxito. En la tradicción medieval castellana se denominaba al pergamino pergamino de cuero para distinguirlo del pergamino de panno, que designaba al papel.

El fabricante de pergamino y un cliente.
Biblia de Bertoldus, 1255 (Biblioteca Real, Copenhague: MS_GKS 4)
Habitualmente los términos "pergamino" y "vitela" son usados indistintamente. William Horman, a comienzos del s.XVI, se refería a "eso sobre lo que escribimos: está hecho de pieles animales, a veces se llaman pergamino a veces vitela". En el Departamento de Manucritos de la Bodleian Library de Oxford utilizan la palabra "pergamino" ("parchment"), en la British Library de Londres la palabra "vitela" ("vellum"). El término "pergamino" procede del nombre de la ciudad de Pérgamo, la palabra "vellum" tiene el mismo significado que "veau" ("vaca") en francés, "vitellus" en latín, estrictamente la piel de vaca sobre la cual se escribe. Pero algunos autores defienden el uso de "vitela" para describir sólo aquellos pergaminos elaborados a partir de la piel de animales nonatos, mientras que las demás pieles semicurtidas serían estrictamente "pergaminos".
En su uso asociado a los documentos gráficos lo encontramos como soporte escriptóreo, primero, en forma de rollo. A finales del s.I d.C. aparece formando códices, coexistiendo con el papiro al que poco a poco le irá ganando terreno, dada su mejor resistencia al cosido y manipulación en este formato, hasta sustituirlo totalmente (hacia el s.IV). La introducción del papel en Europa (las muestras más antiguas datan del s.XI), realizada a través de la Península,  deja testigos del uso combinado de ambos materiales en un mismo volumen (Breviario y Misal Mozárabe, manuscrito nº6 del Archivo de Silos). De nuevo convive con otro material como soporte gráfico, pero esta vez pierde la batalla frente al papel, sobre todo a partir de la invención de la imprenta en el s.XV al ser su producción muy lenta y costosa para la gran demanda de material que exigía este nuevo ingenio.

Otra forma de encontrarlo en los documentos gráficos es en las encuadernaciones, ampliamente utilizado por su resistencia y facilidad de trabajar. También fue utilizado para elaborar refuerzos del lomo, esquinas, tejuelos, reclamos, etc.

Bajo todas las formas que acabamos de mencionar, es ahora importante recalcar que los pergaminos pueden ser fabricados ex-profeso para un uso y permanecer hasta hoy en su "lugar original" o pueden haber sido "reciclados". Este punto es verdaderamente interesante y encierra todo un campo de estudio específico que abarca desde la identificación de los tipos de grano y estudios morfológicos de estas pieles, hasta la investigación de los palimpsestos (ver en este blog la entrada: El Palimpsesto de Arquímedes), pasando por la identificación de manuscritos que han llegado a nuestros días gracias a que en un momento de su historia alguien los reutilizó para encuadernar su volumen. Como se puede apreciar, muy amplio es el estudio al que nos referimos e iremos viendo poco a poco. En esta entrada empezaremos por el proceso de fabricación.

Han llegado a nuestros días algunas antiguas fórmulas de elaboración, sobre todo procedentes de la Edad Media. Una de las recetas más antiguas y detalladas, ya utilizando el agua de cal, es la que aparece en la Schedula diversarum artium (Theophilus Presbyter, British Museum, MS.Harley 3915, fol. 128r). Es reseñable que en las fórmulas más antiguas no se solía detallar el proceso de elaboración, posiblemente queriendo preservar los secretos del oficio. Con anterioridad al s.XIII la fabricación de pergaminos fue tarea casi exclusiva de los monasterios, donde los monjes realizaban en sus granjas toda cadena productiva. A partir de esta centuria su elaboración se secularizó y se crearon gremios de pergamineros en la principales ciudades. Los primeros manuales de oficio insisten en la importancia en la selección de pieles de buena calidad. Las enfermedades y pestes afectarían a los animales dejando marcas y huellas desagradables en su piel, también el color del pelo afecta a la superficie final del pergamino. El estudio de este tipo de características nos aportan información útil sobre el momento histórico de su manufactura y , como en siguientes entradas comentaremos y ampliaremos, es de suma importancia su identificación a la hora de realizar tratamientos de restauración.

La piel muerta tiende a pudrirse en condiciones normales de humedad y temperatura. Para asegurar su permanencia es necesario realizar una serie de procesos que consiguen transformar el producto inicial en un compuesto inalterable.

PASOS DE ELABORACIÓN

1. REMOJO
En agua corriente, son los llamados "trabajos de ribera", necesario para hidratar las fibras, eliminar sangre, sudor, suciedad, sal,  proteínas solubles y materias extrañas.
Según un antiguo texto el pergaminero tiene que lavar la piel en agua corriente y fría durante un día y una noche , o como dice otro, hasta que esté lo bastante limpia.

2. ENCALADO
Destrucción de la epidermis y el pelo con productos alcalinos. Estos modifican la estructura de la piel abriéndola para facilitar la penetración y absorción de los curtientes, las pieles quedan hinchadas y resbaladizas conociéndose este estado como "piel en tripa".
El uso de agua de cal en el proceso aparece en el s.IV, hasta entonces las pieles eran tratadas con sal, harina y otros productos vegetales. También podían ser puestas al sol para acelerar el proceso de pudrición y provocar la caida natural del pelo. Es posible que los Árabes y Judíos introdujeran este sistema con cal y agua en España en la Edad Media, desde donde se expandió por el resto de Europa. 

3. DEPILACIÓN o eliminación de la epidermis
Una vez transcurrido el proceso de encalado, o similar, se sacaban las pieles de la tina y eran colgadas con el pelo hacia fuera sobre una gran plancha de madera curvada y vertical. Con una cuchilla larga y corva de asas de madera en los extremos se iria raspando el pelo, de arriba a abjo, apilándose en el suelo en un húmedo y pesado montón.
La piel desnuda aparece, rosada allí donde el pelo era blanco y más descolorida allí donde era castaño. Siempre que se pueda se eliminará también la capa más externa, este lado es la cara granulosa del pergamino, la flor. La piel aún está muy mojada y goteando. Una vez sin pelo podía ser depositada de nuevo en la tina.

4. RASPADO o descarnado del tejido subcutáneo
De nuevo se coloca la piel en la plancha de madera de modo que quede hacia fuera el lado no tratado para proceder a eliminar los residuos de carne viscosa y flácida que puedan quedar con ayuda de la cuchilla corva. Si la operación se realiza con demasiada fuerza puede hacerse accidentalmente un corte en la piel, es un trabajo fuerte y enérgico que exige un sorprendente delicadeza y experiencia.

5. TENSIÓN de la piel en un bastidor
Es la segunda fase del proceso, cuando la piel se transformará realmente en un pergamino. Se cuelga la pesada y mojada piel en un bastidor, que puede ser circular (circulus en algunos manuales) o de tipo rectangular. No puede ser clavada al marco, pues los bordes acabarían por romperse, se utilizan pequeñas cuerdas sujetas a una serie de clavijas ajustadas al marco de madera. Cada pocos centímetros y en torno a los bordes de la piel, se incrustan diminutas piedrecillas, formando con ellas puntos de unión a modo de bultos, que son enlazados por medio de una cuerda. El otro extremo de esta se sujeta a la ranura de una clavija giratoria instalada en el marco. Uno tras otro, esos bultos y sus cuerdas quedan unidos alrededor de los bordes hasta que la piel llega a parecer una especia de trampolín vertical y las clavijas acaban por sujetar fiertemente la piel. Conforme se va estirando la piel pueden aparecer roturas circulares u ovales, producto de cualquier pequeño corte o hendidura accidental hecha anteriormente, que no son raras de encontrar en las páginas o márgenes de manuscritos medievales. Si el pergaminero las descubre a tiempo los cose con hilo para impedir que se hagan más grandes, a veces pueden verse roturas en los manuscritos con señales de que sus bordes fueron cosidos, indicando la intervención de la aguja (aunque sin éxito), otra maravillosa huella de su historia que no debe confundirse de ningún modo con las marcas de incisiones realizadas por el pergaminero a modo de "marca de casa" o seña de calidad.

6.RASPADO bajo tensión
La piel está tensa y elástica, pero todavía mojada. Y se mantiene así echándole encima paletadas de agua caliente que resbalan por la piel y forman un charco en el suelo. Después, y mientras se sujeta firmemente el bastidor con el pie, el pergaminero comienza a raspar con fuerza la piel, utilizando otro cuchillo corvo, ahora con el asa en el centro. Un cuchillo normal suele ser de punta aguda y puede dañar con facilidad la tensa superficie de la piel. El del pergaminero, en forma de media luna recibía el nombre de lunellum.
Conforme avanza el trabajo no se cesa de apretar más y más las clavijas, y de golpearlas con un martillo para mantenerlas fijas.
7. SECADO
Bajo tensión en el bastidor se deja por fin secar la piel, sin duda con ayuda del sol pues ahora conviene que el proceso sea rápido.

9. RASPADO final en seco
Ya seca por completo la piel comienza la sesión final de raspado, está ahora tensa como un tambor nuevo, lo que hace que sea considerable el ruido producido por el cuchillo en contacto con la superficie. Se desprenden delicadas peladuras conforme se va debastando la piel capa a capa. Es posible que en la Edad Media se recogieran esas peladuras para hervirlas y hacer cola. La cantidad de desperdicios depende de la delgadez del pergamino que se está haciendo. En la primera época, de producción monástica, los pergaminos eran por lo general bastante gruesos, pero ya en el s.XIII se conseguía una finura caso de papel de seda (se puede confundir con una piel de un nonato), El lado granuloso tenía que rasparse de modo especial para eliminar el brillo satinado que imedía la escritura.
10. ACABADO
Se quitan ahora las clavijas, se saca el pergamino, fino, seco y opaco, que puede ser así almacenado o puesto a la venta.
Previo al proceso de escritura los pergaminos eran pulimentados con ante y frotados con yeso, proceso que en la Edad Media no solía realizar el pergaminero.

Tienda de un vendedor de pergaminos.
Ilustración de una crónica italiana del s.XV

BIBLIOGRAFÍA

Bologna, Guila. Manuscritos y Miniaturas. Editorial Anaya, Madrid, 1994.

De Hamel, Christopher. Copistas e iluminadores. Ediciones Akal, Madrid 1999.

Escolar, Hipólito. Historia Universal del Libro. Fundación Germán Sánchez Ruiperez, Madrid.

Ostos, Pilar; Pardo, Mª Luisa; Rodríguez, Elena E. Vocabulario de codicología. Arco Libros, Madrid, 1997.

The Istituto centrale per la patologia del libro, a Guide to the Museum. Ministry of Cultural Heritage and Activities, Roma, 2004.
The Paper Conservator, volume 16, Vellum and Parchment

Página web: Overview of leather and parchment manufacture, Koninklijke Bibliotheek.


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